lunes, 26 de julio de 2010

Manifestación falsa en Nueva York

Fragmento del libro "Cosmópolis" (2003, Dom Delillo):

- Tienes que entender. - Preguntó Kinski.
- ¿El qué? - dijo él.
- Cuanto más visionaria sea la idea, más gente dejará tirada por el camino. En eso consiste toda manifestación de protesta. Visiones de la tecnología y la riqueza. La fuerza del capital cibernético que mandará a la gente al arroyo, a que mueran entre sus propios vómitos. ¿Cuál es el defecto de la racionalidad humana?
- ¿Cuál? - dijo él.
- Que finge no ver el horror y la muerte que aguardan en la culminación de
los planes que idea. Esto es una manifestación contra el futuro. Lo que quieren es aplazar el futuro, normalizarlo, impedir que arrolle al presente.

Había coches en llamas en la calle, el sisear y escupir del metal, figuras desconcertadas a cámara lenta, envueltas en una marea de humo, vagando entre la masa compacta de vehículos y cuerpos, mientras otros no dejaban de correr por todas partes, y un policia abatido, postrado de hinojos, ante un establecimiento de comida rápida.

- El futuro es siempre una totalidad, una igualdad absoluta. Allí todos seremos altos, fuertes, felices -dijo ella-. Por eso fracasa el futuro. Siempre fracasa. Nunca podrá ser ese lugar cruelmente feliz en que aspiramos a convertirlo.

[...]

A pesar de las palizas y los gases, de la descarga de explosivos, a pesar del asalto al banco de inversiones, creyó que en la manifestación había algo de teatral, incluso obsequioso en los parapentes y los monopatines, en la rata de poliestireno, en el golpe táctico para reprogramar los visualizadores digitales de los mercados de valores con citas de poesía y de Karl Marx.

Creyó que Kinski estaba en lo cierto cuando dijo que era una fantasía del mercado. Se percibía la sombra residual de una transacción entre los manifestantes y el Estado. La protesta fue una forma de higiene sistemática, purgante y lubricante. Por diezmilésima vez era testimonio de la brillantez innovadora de la cultura del mercado, de su capacidad de configurarse sobre sus propios y flexibles fines, de absorber cuanto la rodease.

1 comentario:

el mejillon suicida. dijo...

pura poesía debajo de una porra.