jueves, 10 de noviembre de 2016

Gentrificación y literatura (VIII)

Jean Paul Sartre escribía en 1938 estas lineas en su obra "La Nausea", que se desarrolla en Bouville, ciudad imaginaria que no escapa de las transformaciones milagrosas en sus calles, dando pie a la llegada de las clases más altas a la antiguamente sucia Calle Tournebride.

"Hace apenas sesenta años nadie se hubiera atrevido a prever el milagroso destino de la Calle Tournebride, hoy llamada el Pequeño Prado por los habitantes de Bouville [...] La Calle Tournebride, ancha, pero sucia, y de mala reputación, hubo de ser enteramente reconstruida, y sus habitantes fueron firmemente rechazados detrás de la plaza Sainte-Cécile; el Pequeño Prado se ha convertido -sobretodo, los domingos por la mañana- en lugar de reunión de los elegantes y notables."