viernes, 28 de noviembre de 2025

Mensaje del Karma: somos aterradoramente libres

Fragmento que extraemos de "La Práctica del Bodhisattva", traducción al castellano del mítico Bodhisatvacharyavatara escrito por el erudito indio Shantideva:

"Según las enseñanzas budistas, la definición del bien o del mal moral se hace exclusivamente en términos de causa y efecto. Un acto se considera negativo, no virtuoso, malo... no porque sea una transgresión de un principio divino establecido por un creador del universo, sino porque producirá sufrimiento en esta existencia o en alguna otra en el futuro la virtud, por otro lado, es lo que proporciona felicidad y lo que lleva hacia el progreso espiritual. Las experiencias de los estados infernales son el resultado ineludible de las actitudes y acciones negativas. Que el occidental contemporáneo desee creer o no en la existencia de los estados infernales no es el asunto en sí. Cada acto negativo y nocivo sencillamente produce sufrimiento, y poco importa que uno conciba los infiernos en los términos pintorescos de Dante o comparta el punto de vista de Jean Paul Sartre de que "el infierno es la otra gente". Sin embargo, es importante darse cuenta de que la idea de una condenación "eterna" como un "castigo por los pecados" es totalmente ajena al budismo. El sufrimiento es una consecuencia de nuestras propias acciones, no un castigo impuesto por un poder externo. Los tormentos infernales, aunque puedan durar eones, son parte del samsara y son por lo tanto transitorios. E incluso si la noción de una venganza divina se considerase como una aproximación, en términos mitológicos, al principio de causa y efecto, es quizá conveniente sugerir que el punto de vista impersonal propuesto por el budismo tiene la ventaja de exorcizar el sentimiento paralizante de culpabilidad, o repugnancia, que pueden frecuentemente ser el resultado de un teísmo demasiado antropomórfico. El principio de causa y efecto, o karma, tiene solo un mensaje: la experimentación de los estados de existencia es la consecuencia directa de nuestras acciones. Somos los autores de nuestro propio destino; y siendo los autores, somos en definitiva, y quizá aterradoramente, libres." 

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