En nuestra visita detectamos una absoluta armonía vecinal además de una perfecta organización, algo que no debe agradar en exceso a la prefeitura de Sao Paulo, que -según nos comentaban los vecinos- envía de forma camuflada a fotógrafos para que traten de retratar rincones con peor aspecto en su búsqueda contínua de una buena razón para la expulsión de estos moradores.
Desde aqui damos la enhorabuena a todos los vecinos y habitantes del edificio, en especial a Breno, Fernando y Daniel por sus actividades culturales y pedagógicas con los niños allí alojados.


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