jueves, 1 de septiembre de 2016

Cultura de Adorno

Theodor W. Adorno y Max Horkheimer, en su "Dialéctica de la Ilustración" (1944) fueron los primeros en hablar del término Industria Cultural. El libro expresa la conciencia de la densa complejidad de los procesos que dieron lugar a la Modernidad y que ahora están a punto de superarla sin llevar consigo hacia adelante sus momentos de verdad. Uno de los capítulos de esta imprescindible obra está dedicada a la manipulación de la cultura como un bien de consumo o una mercancía más, terminando por ser el gran capital simbólico de la economía.

"Los interesados en la industria cultural gustan explicarla en términos tecnológicos. La participación en ella de millones de personas impondría el uso de técnicas de reproducción que, a su vez, harían inevitable que, en innumerables lugares, las mismas necesidades sean satisfechas con bienes estándares. [...] La racionalidad técnica es hoy la racionalidad del dominio mismo. Es el carácter coactivo de la sociedad alienada de sí misma. Los automóviles, las bombas y el cine mantienen unido el todo social, hasta que su elemento nivelador muestra su fuerza en la injusticia misma a la que servía. Por el momento, la técnica de la industria cultural ha llevado sólo a la estandarización y producción en serie y ha sacrificado aquello por lo cual la lógica de la obra se diferenciaba de la lógica del sistema social. Pero ello no se debe atribuir a una ley de desarrollo de la técnica como tal, sino a su función en la economía actual, la "economía del beneficio" [...] Los talentos pertenecen a la empresa, aún antes de que esta los presente: de otro modo no se adaptarían tan fervientemente. La constitución del público, que en teoría y de hecho favorece al sistema de la industria cultural, es una parte de sistema, no su disculpa".