Hoy tomamos prestado del delicioso libro de relatos "La Santita" de la gran Mafe Moscoso algunas líneas del capítulo "Cómo hacer que una extranjera siga apuntando el dedo hacia el sol": turistificación y gentrificación en una ciudad que acumula en sus sótanos a quienes perdieron el derecho a una vivienda digna mientras la superficie es invadida por turistas.
"El sonido atroz de las masas de turistas es el anuncio de que un nuevo barco ha llegado. Se aproxima el pánico Mediterráneo, Sanoj se cubre los oídos con ambas manos. Saltan las lágrimas, saltan las alarmas. Las que han sido destinadas a vivir en los sótanos de la ciudad corren peligro. En pocas semanas, podrían morir sepultadas por la basura producida por los miles de visitantes que se instalan en la City para experimentar con intensidad estival lo que llaman la temporada primaveral. En realidad, en 2052 la existencia de estaciones es una ensoñación 4D. Mi primavera, ni verano, ni otoño, ni invierno. Sólo está la presencia de un dios tórrido que aparece y desaparece cada día punta arriba solo hay fuego herido. Abajo, carbón y hielo. Cisco, turistas, herederos y burros.
[...]
Años atrás, en un golpe de gracia o misericordia, los precios de alquiler echaron definitivamente a las personas de sus casas alquiladas, acabando con la extensa agonía. Unos cuantos quedaron arriba, habitando sus propiedades, disfrutando de los beneficios familiares. El resto fue enviado con cálculo demográfico a los sótanos de la ciudad. El mercado inmobiliario, decían quienes opinaban en televisión. La burbuja económica, explicaron. La crisis, se justificaron. Con pasmosa naturalidad, las de arriba se despidieron poco a poco de quienes eran enviadas a existir en los subterráneos. Durante años vivieron fingiendo que la vida era similar para todas, la misma Sanoj estaba convencida de que ella y sus amigas eran iguales."

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