miércoles, 5 de agosto de 2026

Saquear o no saquear el Paraíso Terrenal

De sobra son conocidas las cartas del Almirante Cristóbal Colón a los Reyes Católicos, pero... ¿sabemos cómo reaccionaron? 

Para eso están novelas históricas como "Los perros del Paraíso" del escritor argentino Abel Posse. Si, novela. Sí, ficción. Subrayamos en la introducción: "Posse ordena el lógico desbarajuste de la historia y -por extraño que parezca- nos devuelve ni más ni menos que su mágica verosimilitud sin sombra alguna de exactitud. Ya quedó apuntado: el revés de la trama o de como el escritor, si de verdad lo es, puede escribir derecho con los renglones tocidos del historiador. Las exuberantes mentiras de aquel -valga la paradoja- resultan harto más verdaderas (y persuasivas) que las verdades amojamadas de este."

Tras el tercer viaje de Colón en 1498 (él, que se creyó descendiente de Isaias en su incesante búsqueda del Paraiso Terrenal por encima de otros menesteres -"sólo uno buscaba el Paraíso, los demás huían del infierno español"-) y el tono de sus cartas, la gran pregunta que se hizo la corte fue... ¿Será que nuestra divina España está saqueando el mismísimo Paraiso Terrenal en nombre del Señor? 

Y antes del fragmento, dos datos: en 1492 había en la isla de la Hispaniola unos 250.000 indios, en 1538 sólo quedaban 500. La población indígena de América pasó del 100% en 1492 al 5,9% en 1942.

El Rey Fernando el Católico, rodeado de los representantes de la Iglesia debe tomar drásticas decisiones:

"Lo desesperaba la posibilidad que se insinuaba en la importantísima carta del Almirante: que un Imperio como el que dirigía pudiese ver alienadas sus mayores tierras, su potencial, en territorios sagrados, intangibles como el recinto de las iglesias y los cementerios debidamente consagrados. Gritó:
- Maldito genovés, se le manda por oro y tierras y él nos devuelve una caja con moñito llena de plumas de ángel! [...] ¿Quiere decir que, desde 1492 hasta ahora, en seis años y a pesar de los centenares de personas que pasaron a América, al Almirante no le interesaba otra cosa que dar con el Árbol de la Vida...?!  Sólo le interesaba el centro del Paraíso y nos sus formas exteriores!  Por eso abandonó las islas, la Hispaniola, que están como están. Para seguir buscando! Nos metió en gastos increíbles...  si es que como él dice habría que mandar la factura al Vaticano! Padre Talavera: ¿es realmente el Paraíso Terrenal? ¿Es posible?. 

El Padre Talavera duda. No sabe que responder. Es como cuando una vieja beata informa que la Virgen María le pasó un mensaje. Nada más molesto para la rutina de un cura que la evidencia de lo divino. (Todas las religiones y prédicas nacen de la incredulidad y la nostalgia que buscan respuestas forzando los géneros literarios establecidos). El padre Marchena, que estaba a su lado, habló:
- Es evidente que hay cierto aroma de Paraíso... algunos detalles coinciden con la palabra de los Padres de la Iglesia. Hay frutas exóticas y flores... un aire delicadísimo, grandes ríos, seres desnudos y blancos! 
Y Talavera:
- Si, Padre, es verdad. Pero ¿cuál es la interpretación teológica aceptable para la Iglesia? ¿Qué significa hoy el lugar donde estuvo el Paraíso Terrenal? ¿Podría el hombre entrar en él, labrar sus tierras y explotar sus riquezas? ¿Es tierra consagrada, tierra de Dios? Creo interpretar la justa preocupación que noto en Su Majestad el Rey. Que sean tierras útiles o tierras imposibles para el tráfico humano... ¿Es "res derelictae"? O es todavía residencia, aunque fuese discontinua, del Señor?

La serie de interrogantes agrava la inquietud de Fernando:

- En realidad el Vaticano no tendría por qué rever la cuestión. El papa Alejandro fue claro en Tordesillas: todo lo que hay a partir de 350 leguas al oeste de Cabo Verde, pertenece a España.
[...]
Fernando se lamentó para sus adentros de no haber recomendado a Aguado detener al genovés y su parentela antes de que zarpase de Hispaniola. Fue un error. Con su instinto político -que Maquiavelo elogiará- intuía que se estaba iniciando un expediente de muy peligrosas consecuencias: un imperio mitad poder y mitad aire celestial!".


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